
Jesús está en el templo. Todo el pueblo se le acerca y Él les enseña. De pronto, aparecen unos hombres. Le presentan a una mujer que ha cometido un gran pecado. Quieren matarla a pedradas. ¿Qué hará Jesús? «El que de vosotros no tenga pecado -dice el Señor-, tire la primera piedra». Todos se marchan. Sólo quedan Jesús, sus Apóstoles y aquella mujer. El Señor la mira con ternura y le pregunta: «¿Nadie te ha condenado?». Y ella contestó: «Nadie, Señor». «Yo, dice Jesucristo, tampoco te condeno. Vete en paz y no peques más». Magdalena se marcha contenta y arrepentida.
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