
Cuando el Estado interviene en cuestiones familiares, muchos sienten una mezcla de inquietud y escepticismo, porque piensan en el hogar como en el gran santuario de la intimidad personal. Pero hay países con una larga tradición de prestaciones familiares, como Francia, que contribuyen de hecho a que el país esté en el pelotón de cabeza de la natalidad europea. Por eso, preocupa el crecimiento de la inestabilidad, una inquietud que comparten las autoridades religiosas y políticas. Acaban de hacerse públicos un informe parlamentario y una encuesta del Instituto Francés de la Opinión Pública (Ifop) sobre este tema.
Ante el creciente número de divorcios, así como el incremento de familias monoparentales y “recompuestas”, con el consiguiente impacto en las vidas de los hijos y de la sociedad en general, los políticos se ven obligados a considerar cómo favorecer la estabilidad del matrimonio. Los dos partidos principales de Francia, el gubernamental UMP y el socialista (PS), están de acuerdo en los objetivos, pero difieren en las soluciones. La diferencia fundamental es que UMP propone revalorizar la institución del matrimonio, mientras que el PS no quiere decantarse por ningún modelo de conyugalidad.
Las conclusiones del grupo parlamentario de trabajo “Familia”, animado por los diputados de UMP Anne Grommerch y Hervé Mariton, dedican buena parte de su reflexión al tema “Estabilidad y perennidad de la familia: un bien para la sociedad”. Presentan de modo agudo el contraste de la familia duradera con la monoparentalidad, origen y causa de pobreza, con un excesivo coste social.
Francia tenía ya en 2006 unos dos millones de familias monoparentales o reconstituidas (more…)






