Cuando se cumplían los días de Pentecostés, estaban los Apóstoles reunidos en el cenáculo. De repente, se produjo un estruendo como de viento huracanado proveniente del cielo que estremeció toda la casa. Aparecieron unas lenguas como de fuego que, repartiéndose, se posaron sobre cada uno de ellos. Todos quedaron llenos del Espíritu Santo; Y comenzaron a hablar diversas lenguas, como el Espíritu Santo les daba que hablasen.
    Al oírse. este estruendo concurrió la multitud ante la casa donde estaban los Apóstoles . Había en Jerusalén, con motivo de la fiesta, hombres religiosos de muchas naciones: de Grecia, Roma, Mesopotamia, Capadocia, Egipto, Libia… Todos quedaron maravillados y se preguntaban pasmados unos a otros:

    -¿No son galileos estos hombres? ¿Cómo es que cada uno de nosotros los oímos hablar en nuestra propia lengua? ¿Qué querrá decir todo esto? Pues los hemos oído hablar en nuestra lenguas las grandezas de Dios.

    (Hechos de los Apóstoles 2, 1-41)

    (Texto adaptado por D. Samuel Valero. Biblia infantil. Editorial Alfredo Ortells, S.L. Valencia. página 248) 

   SUGERENCIAS METODOLÓGICAS

   Objetivo.- El Espíritu Santo habita en el alma que está en gracia de Dios.

   Contenido.- La venida del Espíritu Santo en el día de Pentecostés no fue un hecho aislado en la vida de la Iglesia. El Paralítico la santifica continuamente; también santifica a cada alma, a través de innumerables inspiraciones, que son “todos los atractivos, movimientos, reproches y remordimientos interiores, luces y conocimientos que Dios obra en nosotros, previniendo nuestro corazón con sus bendiciones, por su cuidado y amor paternal, a fin de despertarnos, movernos, empujarnos y atraernos a las santas virtudes, al amor celestial, a las buenas resoluciones; en una palabra, a todo cuanto nos encamina a nuestra vida eterna” (San Francisco de Sales. Introducción a la vida devota, II, 18). Su actuación en el alma es suave y apacible; viene a salvar, a curar, a iluminar.

         (Fernández Carvajal, Francisco. Hablar con Dios. Tomo II. Páginas 771 y 772. Ediciones Palabra.)

   Actividades.- 

   1.Leer en voz alta el texto y comprobar la comprensión.

   2.Los alumnos contestan por escrito a estas preguntas:

    a) ¿Cómo celebraban los judíos la fiesta de Pentecostés?

    b) ¿Qué les pasó a los apóstoles en el cenáculo?

    c) ¿Cuál fue el primer fruto del Espíritu Santo?

    d) En Jerusalén había gente de estas naciones:

    e) ¿Por qué entendían todos lo que decían los apóstoles?

   3.- Varios alumnos leen las respuestas . 
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