Dios dijo a Moisés:

       – Sube hacia el Señor en compañía de Aarón, Nadab y Abiú, y los setenta ancianos de Israel, y le adoraréis desde lejos; Y sólo Moisés se acercará al Señor, y los demás no se acercarán; ni subirá con él el pueblo.

       Allí permaneció durante cuarenta días con sus noches, recibiendo explicaciones más detalladas sobre los Diez Mandamientos. Dios le dictó leyes civiles para el gobierno del pueblo; estableció las fiestas y todos los elementos del culto; incluso indicó cómo tenían que ser las vestiduras sacerdotales.

    Le dio instrucciones para construir un templo desmontable, con telas sobre bastidores. Le dijo que el Arca de la Alianza tenía que ser una arqueta de madera de acacia revestida de oro, en la que pondría el Libro de la Alianza y las dos tablas de piedra que le iba a dar; cómo tenía que ser el candelabro de los siete brazos; el altar de los sacrificios; dimensiones del templo; etc.

    El pueblo se cansó de esperar en las faldas del cerro y creyó que Moisés ya no regresaría. Empezaron a sentirse abandonados por éste y por Dios. Hablaron con Aarón y acordaron hacerse un dios, como hacían otros pueblos.

    Entre todos aportaron joyas, monedas y objetos de oro; lo fundieron todo junto e hicieron un becerro de oro, al que adoraron.

    ­¡Éste es el dios que nos sacó de Egipto! -exclamaban danzando alrededor del altar que le habían levantado.

    Moisés, cuando bajó de la cumbre llevando las dos tablas de piedra en las que estaba escrito el Decálogo, se enteró de lo que sucedía y de rabia las estrelló contra el suelo haciéndolas pedazos. Derribó y trituró el becerro, convirtiéndolo en polvo que, mezclándolo con agua, hizo tragar al pueblo. Dios también se encolerizó profundamente al ver que habían quebrantado el pacto, en tal grado que estaba decidido a destruirlo, pero Moisés intercedió ante Él suplicándole paciencia y misericordia para su pueblo.

    (Éxodo 24, 12-18; 25; 32)

    (Texto adaptado por D. Samuel Valero. Biblia infantil. Editorial Alfredo Ortells, S.L. Valencia. página 78) 

   SUGERENCIAS METODOLÓGICAS

   Objetivo.- Acudir a la Confesión cada vez que cometemos un pecado.

   Contenido.- Ante el amor de Dios que han supuesto los acontecimientos del Sinaí, la primera acción del pueblo como tal vuelve a ser un pecado, esta vez un gravísimo pecado de idolatría, merecedor de castigo severo. Pero, por intercesión de Moisés, Dios se mantiene fiel a su Alianza y continúa dirigiendo la historia del pueblo. En los acontecimientos que aquí se relatan, el pueblo toma conciencia de su propio pecado, del alcance del castigo y, sobre todo, del perdón de Dios “lento a la cólera y rico en misericordia”.

    De esta forma vuelven a aparecer las grandes enseñanzas del Éxodo: la unidad de Dios que exige un culto exclusivo; la elección del pueblo, liberado de los peligros externos, pero sobre todo de las perversiones interiores; la Alianza ratificada una y otra vez; y, en definitiva, la manifestación de Dios, justo y misericordioso, que entabla un trato íntimo con los hombres.

       (Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Sagrada Biblia. Pentateuco. Página 424. Nota 32, 1-34,35. EUNSA. Pamplona)

   Actividades.- 

   1. Hacer copias de este relato para todos los alumnos.

   2. Leer el texto en voz alta y comprobar la comprensión.

   3. Cada chico contesta a estas preguntas:

    a) ¿A qué subió Moisés al Sinaí?

    b) ¿Cómo tenía que ser el Arca de la Alianza?

    c) ¿Qué hizo el pueblo?

    d) ¿Por qué se enfadó Moisés?

    e) ¿En qué compromisos podemos ser fieles?

   4. Leer las contestaciones a la pregunta e). 
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Otros temas relacionados:
Muerte de Moisés (Voluntad de Dios)
Los diez Mandamientos (Cumplir los Mandamientos)
Plan de Formación
Julio

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