La eutanasia

   Aunque parezca mentira, la cultura de la muerte está más promocionada por algunos políticos que la cultura de la vida. Quieren regular mediante la muerte de las personas tanto el comienzo de la vida, con el aborto, como la etapa final con la llamada ley de la muerte digna, que no es más que la eutanasia, con la muerte de los mayores, jubilados y cualquier otra persona.

   Los promotores de la eutanasia se suelen apoyar en casos límite de carácter dramático con una fuerte carga emocional. Pero hay que recordar que la legislación no puede desarrollarse sobre casos límite y se ha de evitar el “efecto macedonio”, es decir, formular una regla general sobre la base de unos casos excepcionales o marginales.

   A parte de los debates ideológicos, éticos y jurídicos, es muy importante partir de la experiencia, es decir, de la realidad de lo que ha pasado en los países en donde ya se ha legalizado el suicidio asistido (Oregón de EEUU y Holanda) y la eutanasia (Holanda y Bélgica).

   ¿Qué ha sucedido y está sucediendo en estos países? Pues que en la práctica diaria es extremadamente difícil, por no decir imposible, controlar el suicidio asistido y la eutanasia con las reglas y controles establecidos en principio. La realidad es que se está produciendo la llamada “pendiente resbaladiza” por la que la eutanasia es está extendiendo desde los enfermos terminales hasta la eutanasia para los enfermos crónicos, desde la eutanasia para enfermedades físicas hasta la eutanasia para las enfermedades psiquiátricas, y desde la eutanasia voluntaria hasta la no voluntaria a la involuntaria.

   Aunque en un principio se hable de enfermos terminales, después se amplía a los enfermos crónicos y muchos jubilados que actualmente padecen enfermedades crónicas como diabetes, artrosis o asma pueden ser objetivos preferentes para aplicarles la muerte digna o eutanasia y llevarlos al cementerio con su consentimiento o sin él.

   Por la pendiente resbaladiza se ha pasado de contemplar las enfermedades físicas a las enfermedades psiquiátricas. Enfermos de alzheimer, parkinson o depresión pueden estar amenazados por la eutanasia o muerte digna y terminar en el ataúd o caja de muertos.

   La experiencia en los países que tienen legalizada la eutanasia, lleva a afirmar que la pendiente resbaladiza les ha llevado de la eutanasia voluntaria hasta la no voluntaria y a la involuntaria. Se ha comprobado que hasta un 25 % de las víctimas de la eutanasia se producen en personas que habían manifestado su voluntad de vivir, rechazando la muerte digna.

   Algunos políticos de esas naciones han manifestado su deseo de ampliar la ley a menores de edad y a las personas incapaces de expresar su voluntad.

   Así que los jubilados no podemos estar tranquilos ante esta amenaza de que nos quiten la vida por alguna de las razones señaladas. ¿Qué hacer ante este peligro? Pienso que se pueden hacer dos cosas: la primera es decidir a quiénes vamos a negar el voto en las próximas elecciones y en las siguientes y la segunda es pedir ayuda a Dios y al santo que le tengamos más devoción para que esta ley no se apruebe.

   Arturo Ramo García
www.aplicaciones.info
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