Tolerancia

   En una sociedad pluralista con mucha variedad de inmigrantes y de razas diversas hay cierta confusión en palabras clave como pluralismo, relativismo, consenso, mayorías y pragmatismo. Para comprenderlas mejor merece la pena dedicarles una reflexión. Publicaremos un artículo de cada una.

   El pluralismo supone que los problemas y las cosas tienen facetas diversas, caras distintas y que hay diversas formas de pensar acerca de ellos. Para unos, un objeto puede ser cóncavo y para otros convexo.

   El pluralismo es bueno y positivo y supone el reconocimiento de la libertad y responsabilidad humana en todo el rico ámbito de lo opinable. La diversidad de opiniones y de actuaciones en lo temporal opinable es una manifestación de respeto a la opción legítima de cada uno.

   Se considera una aberración la clonación de seres humanos que se describe en la novela ‘Un mundo feliz’ del masón Aldous Huxley, en la que los hombres salidos del laboratorio todos son iguales, idénticos, sin personalidad, sin carácter propio, sin criterio y sin opiniones personales. Algo parecido es lo que se pretende con la asignatura ‘Educación para la Ciudadanía’ impuesta en el sistema educativo.

   En la convivencia sana entre los hombres han de existir puntos de vista y conductas diferentes que se apoyen sobre los valores comunes, que han de ser un fondo de garantías y de exigencias fundamentales de la naturaleza humana. De aquí que una libertad sin ningún fin, sin norma objetiva y sin responsabilidad es el libertinaje claramente rechazable. Tampoco son aceptables el escepticismo relativista y el pragmatismo de los que escribiremos en otra ocasión.

   Aunque en una sociedad pluralista haya discrepancias importantes, mediante un diálogo cordial y constructivo es posible llegar a un consenso para organizar la convivencia. El poeta Salinas puso en boca del labriego castellano:’Todo lo sabemos entre todos’. Hay diferentes descripciones de las cosas y soluciones diversas a los problemas. Pero no hay una única descripción verdadera, sino que las diferentes opiniones presentan aspectos parciales, que incluso a veces pueden ser complementarios, aunque a primera vista pudieran parecer incompatibles. Aunque no todas las opiniones son igualmente verdaderas, si han sido formuladas seriamente, en todas ellas hay algo de lo que podemos aprender.

   El premio Nobel de literatura Imre Kertész en su ‘Diario de la galera’ (Acantilado, Barcelona, 2004) señala que “una civilización que ha llegado a algo a pesar de todo se basa en que la verdad moral, científica y lógica se ha abierto paso en ella y se ha convertido en medida y al mismo tiempo en organizadora de la vida social”.

   En una sociedad pluralista lo más importante es escuchar a quienes tienen opiniones diferentes de la nuestra. Ésa es la señal más clara de que amamos la libertad y defenderemos de verdad el pluralismo porque aprendemos de los demás.

   Arturo Ramo
www.aplicaciones.info/
————–
Otros temas relacionados:
Pluralismo y tolerancia
Una nueva forma de arrogancia
Otros artículos sobre TOLERANCIA
CD con 2 programas educativos: Lectura rápida 2 y Cálculo infantil

Enviar a un amigo

About these ads