Israel amaba a José más que a todos sus hijos, por haberle engendrado en la vejez, y le hizo una túnica larga con mangas. Al ver, pues, sus hermanos que el padre le amaba más que a todos sus hijos, le odiaban, y no podían hablarle sin odio. Un día les contó un sueño que había tenido: Estaban en el campo atando haces de trigo y el suyo se mantenía derecho mientras los haces de sus hermanos se inclinaban rodeándolo para adorarlo. En otro sueño, les contó que el Sol, la Luna y las estrellas también lo adoraban. Jacob le reprendió por contar estos sueños y, como temía, la envidia de sus hermanos se convirtió en odio.

    En cierta ocasión los hermanos de José pastoreaban los rebaños lejos de casa y hacía mucho tiempo que Jacob no tenía noticias de ellos, por lo que mandó a José para que viera cómo se encontraban.

    Lo vieron llegar de lejos, distinguiéndolo por una bonita. túnica de colores que había sido de su padre y que éste le había regalado.

    -Ah¡ viene el soñador. Vamos a matarlo y veremos en qué quedan sus fantasías -tramaron.

    El hermano mayor, Rubén, con intención de salvar su vida les propuso arrojarlo a un pozo seco. Ellos aceptaron. Cuando llegó José lo despojaron de la túnica y lo echaron al pozo.

    Rubén se alejó para vigilar el rebaño y al cabo de unas horas se acercó al pozo con la intención de sacar a José y mandarlo de vuelta sano y salvo a su casa. Pero no estaba allí. Furioso y apenado fue a donde estaban sus hermanos.

    -¿Qué habéis hecho con José? -les preguntó.

    Le contaron que mientras estaban comiendo vieron una caravana y Judá propuso venderlo como esclavo en vez de dejarlo morir. Y así lo hicieron, entregándolo por veinte monedas de plata a aquellos mercaderes que se dirigían a Egipto.

    A su padre, Jacob, le mandaron la túnica manchada con la sangre de un cabrito, haciéndole creer que una fiera lo había devorado. Lo lloró como muerto y hasta muchos años después no conocería la verdad.
    (Génesis 37, 12-36)
    (Texto adaptado por D. Samuel Valero. Biblia infantil. Editorial Alfredo Ortells, S.L. Valencia. página 56) 

   SUGERENCIAS METODOLÓGICAS

   Objetivo.- No tener envidias ni celos de nadie.

   Contenido.-

    La envidia consiste en una tristeza ante el bien del prójimo, considerado como mal propio, o en cuanto se piensa que disminuye la propia excelencia, felicidad, bienestar o prestigio (Santo Tomás). La caridad se alegra del bien de los demás, la envidia se entristece.

    En un pecado capital contra la caridad y origen de otros muchos contra esta virtud, tales como el odio, la murmuración la difamación, el gozo en lo adverso y la aflicción en lo próspero.

    Para luchar contra la envidia hemos de pedir al Señor y ejercitarnos en obras de caridad con esas mismas personas, apreciando los verdaderos valores.

   Actividades.- 

    1.-Hacer copias de este texto para cada uno de los chicos.

    2.-Leer el relato en voz alta y comprobar su comprensión.

    3.-Cada alumno contesta por escrito a estas preguntas:

    a) ¿Por qué le tenían envidia a José sus hermanos?

    b) Describe los dos sueños de José.

    c) ¿Qué propuso Rubén para salvar a José?

    d) ¿A quién lo vendieron y por cuánto?

    e) Algunos chicos tienen celos de…

    4.-Escribir en la pizarra las contestaciones a la pregunta e)
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