Abraham era ya viejo y de edad muy avanzada y el Señor le había bendecido en todas las cosas. Dijo al criado más antiguo de su casa:

    – No casarás a mi hijo con mujer de las hijas de los cananeos sino que irás a la tierra de Canán y de allí traerás mujer para mi hijo Isaac.

    El viejo criado tomó diez camellos cargados con ricos presentes y emprendió un largo viaje hacia Caldea. Después de muchas jornadas, un atardecer, llegó a las puertas de la ciudad de Jarán. Junto a la fuente detuvo los camellos, y se dispuso a esperar a que las muchachas de la ciudad vinieran a llevarse agua.

    Llegó una hermosa doncella. Llenó su cántaro y, cuando ya se iba, el viejo criado le pidió que le diera de beber de la vasija que acababa de llenar. La joven no sólo le dio agua a él, sino que empezó a llenar el abrevadero para que los camellos también bebieran.

    Aquella muchacha era la elegida. Lo que acababa de hacer era la señal que había pedido el anciano criado para que Dios se la diera a conocer.

    – Dime cómo te llamas y de quién eres hija -pidió él.

    – Soy Rebeca, hija de  Batuel, el hijo de Najor -contestó ella.

    Al viejo le dio un vuelco el corazón. Najor era hermano de su señor, Abraham, y por tanto Rebeca era sobrina de Isaac. La obsequió un pendiente y dos brazaletes de oro. La muchacha corrió a contar en casa lo sucedido.

    Su hermano Labán fue en busca del anciano y lo invitó a que se hospedara en su casa. Contó que venía a buscar, de parte de su señor Abraham, una esposa para su hijo Isaac, entre los parientes de la casa de su padre.

    Rebeca y su familia aceptaron el ofrecimiento. Al día siguiente emprendió el regreso con la muchacha y su criada.

    Cuando Isaac vio a Rebeca, la aceptó inmediatamente como esposa.

            (Génesis 24)

    (Texto adaptado por D. Samuel Valero. Biblia infantil. Editorial Alfredo Ortells, S.L. Valencia. página 48) 


    SUGERENCIAS METODOLÓGICAS

            Objetivo.- Valorar el matrimonio como una vocación de Dios.

         Contenido.- El matrimonio

Para sacar adelante la familia es necesaria la vocación matrimonial, que es un don de Dios, de tal forma que la vida familiar y los deberes conyugales, la educación de los hijos, el empeño por sacar adelante y mejorar económicamente a la familia, son situaciones que los esposos deben sobrenaturalizar, viviendo a través de ellas una vida de entrega a Dios; han de tener la persuasión de que Dios Provee su asistencia para que puedan cumplir adecuadamente los deberes del estado matrimonial, en el que se han de santificar.

       (Fernández Carvajal, Francisco. Hablar con Dios. Tomo IV. Página 498. Ediciones Palabra.)

         Actividades.- 

    1. Imprimir el texto y hacer copias.

    2. Cada chico lee individualmente la narración y contesta a estas preguntas:

        a) ¿A qué país se encaminó el anciano criado?

        b) ¿Por qué descubrió a la muchacha elegida?

        c) Explica el parentesco de Rebeca con Abraham.

        d) ¿Qué era Rebeca respecto de Isaac?

        e) Explica lo que sepas del matrimonio.

    4. Escribir en la pizarra las contestaciones a la pregunta e).

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