Isaac, siendo de cuarenta años, casó con Rebeca y tuvieron dos hijos gemelos: Esaú nació primero y era rojizo y todo velludo a manera de zamarra de pastor y después nació Jacob. Los dos niños se hicieron hombres: Esaú fue un hábil cazador, que recorría la estepa y Jacob fue hombre reposado y amante de la tienda. Isaac amaba a Esaú porque gustaba de comer de sus cacerías y Rebeca quería a Jacob.
Un día Jacob estaba guisando unas sabrosas lentejas. Esaú venía de cazar, hambriento, y le dijo:
- Te cambio mis derechos de primogénito por un plato de esas lentejas.
-¡ Júramelo ahora mismo! -le dijo Jacob.
Esaú lo juró; se comió las lentejas, y cambió los derechos de la primogenitura.
Isaac era ya muy viejo y se había quedado ciego. Había llegado el momento de transmitir a su hijo mayor todos los derechos. Llamó a Esaú, le dijo que saliera a cazar al monte y que con la caza le preparara un buen guiso.
Después de comer le daría la bendición. Rebeca que había oído todo pidió a Jacob que le trajera del rebaño dos cabritos. Y los guisó rápidamente. Vistió a Jacob con las mejores ropas de Esaú y le cubrió los brazos con la piel de los cabritos. Luego le mandó que sirviera la comida a su padre para que le diera la bendición, antes de que regresara Esaú.
- Come, padre, el guiso que acabo de prepararte -le dijo Jacob.
- La voz es de Jacob. Acércate para que te toque y me asegure de que eres Esaú.
Los brazos peludos por las pieles de los cabritos y el perfume de los vestidos de Esaú engañaron a Isaac. Comió y le dio su bendición.
Al poco rato entró Esaú con su plato de caza. Aunque Isaac se lamentó por haber sido engañado, fue Jacob el que quedó constituido en heredero por la bendición paterna.
(Génesis 25, 9-34; 27)
(Texto adaptado por D. Samuel Valero. Biblia infantil. Editorial Alfredo Ortells, S.L. Valencia. página 50) 
    SUGERENCIAS METODOLÓGICAS
Objetivo.- Decir siempre la verdad y ser sinceros.
    Contenido.-  Sinceridad
Sinceridad es decir claramente lo que se piensa. La primera condición de la sinceridad es que debe ajustarse a la la verdad. La mentira es cosa de calumniadores, de hipócritas, de mentirosos; pero no se sinceros.
Hay que empezar con ser sinceros consigo mismo. Reconocer la verdad de lo que hacemos, vemos, pensamos y sentimos. Es decir, asumir la responsabilidad de los propios actos.
La sinceridad es manifestar a la “persona idónea”, en el momento adecuado, lo que se ha hecho, lo que se ha visto, lo que se piensa, etc. si es conveniente para uno mismo o para los demás.
Hay que se sinceros con los padres, los profesores, los amigos y todos los hombres.
Actividades.- 
1. Imprimir el texto y hacer copias.
2. Leer en voz alta el texto, comprobando su comprensión.
3. Contestar individualmente a estas preguntas:
a) ¿A quién quería más Rebeca, a Esaú o a Jacob?
b) Esaú cedió la primogenitura por…
c) ¿Qué hizo Rebeca con Jacob para engañar a Esaú?
d) ¿En qué consiste nuestro valor de primogenitura?
e) ¿Cómo podemos ser hijos de Dios?
4. Comentar las contestaciones entre los alumnos.
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